miércoles, 11 de febrero de 2009

Para "los iluminados": Los aliados posibles y el enemigo principal

Los muchachos y muchachas del Pino, los Barrios de Queso, los Sueltos del S, los militantes movedizos y pensantes de todo pelaje en los últimos tiempos se dedican a poner en práctica el "pensamiento crítico".
Ponen la mira en los muchachos y muchachas de Carta Abierta, o sea, en los "inventores" desde los episodios de la 125 del pensamiento crítico e independiente, pero también desacreditan sus manifestaciones de defensa del proyecto del gobierno. Criticar a Carta Abierta es para toda esa muchachada tan creativa igual a bajarle el precio a la Presidenta CriStinaFK.
Tan es así que los denominados intelectuales "progresistas" se han dedicado con esmero a reprobar absolutamente todo aquello que ellos consideran que el gobierno debería estar haciendo y no hace, porque CriStina tendría que hacer lo que ellos instituyen como acciones estratégicas de un gobierno progresista cuasi revolucionario.
La muchacha AlCiRa, entre otros, dedicó ingentes esfuerzos en escribir un prolijo artículo que el Comando Megafón imagina fue para desasnar e iluminar a quienes nos resistimos a ver lo que ellos observan tan pristinamente, y que PGDoce publicó. El artículo mencionado fue rebatido por diferentes analistas y pensadores nac&pop, porque como suele suceder en este caso como en otros, el Pino les obtura el bosque.
De toda esa producción Megafón rescata lo escrito por el compañero NorBerto GalaSso.
Aquí va:
Días atrás, se publicaron en este diario notas de opinión de Hugo Barcia y Alcira Argumedo referidas a declaraciones de Pino Solanas donde responsabilizaba por la mortalidad infantil no sólo al Gobierno, sino también a “cómplices, mentores intelectuales, etc.”, entre los cuales se hallaría el grupo Carta Abierta.
Alcira no refutó las apreciaciones correctas de Barcia sobre la mortalidad infantil, sino que fundamentó el furibundo antikirchnerismo de Proyecto Sur en siete puntos, entre los cuales los puntos 2, 3, 4 y 6 corresponden a uno solo: la política del Gobierno respecto a los recursos naturales; el punto 1 se refiere al Tren Bala, proyecto que puede considerarse frustrado, el 4 al blanqueo de capitales y el 7 a la prórroga de las licencias a los medios de comunicación.
Además, ratificó las críticas de Pino a Carta Abierta. Estas posiciones no son nuevas en Proyecto Sur: en La Nación, Pino ha señalado que “Kirchner es un traidor a la patria e hipotecó el futuro” (29/9/2007), en Perfil sostuvo que “Kirchner continúa a Menem” (20/5/2007) y últimamente calificó a este gobierno de “antinacional y antipopular”.
Si esto lo pregonasen Altamira, Ripoll o Alderete, no escribiría estas líneas pues la izquierda abstracta, liberal o antinacional, como se la quiera llamar, se ha especializado, desde Yrigoyen hasta hoy, en ser funcional a la reacción, en nombre del socialismo y sólo la izquierda nacional ha sabido comprender a los movimientos nacionales cabalgando a su lado mientras intentaba mantener su independencia política, ideológica y organizativa, aunque también allí hubo claudicaciones como la de Ramos frente al menemismo.
Pero como estas críticas (confundiendo al posible aliado con el enemigo principal) provienen de compañeros con los cuales hemos transitado caminos de lucha, como en el frustrado Proyecto Sur de 2002/03, alguien que pertenece a las bases de Carta Abierta, orienta la Corriente Política E. S. Discépolo y dirige el periódico Señales Populares, se ve obligado, con el dolor que provoca criticar a antiguos compañeros, a intervenir en la polémica.
A las críticas de Alcira, podemos oponer:
1) La avanzada política de derechos humanos del kirchnerismo.
2) La avanzada política latinoamericana que contribuyó a hundir el proyecto del ALCA, que desde el Unasur contribuyó a evitar el golpe de Estado en Bolivia y que ha logrado la simpatía y apoyo de Chávez y Fidel, quienes, según parece, saben algo de imperialismo y cuestión nacional..
3) La depuración de la Corte Suprema de Justicia con la incorporación de figuras de capacidad y conducta incontrovertible.
4) El recupero de los aportes previsionales al tomar las AFJP, dando un fuerte golpe al poder financiero.
5) La reconversión de una economía de especulación por un modelo productivo que permitió una importante disminución de la desocupación y la pobreza.
6) El intento de redistribuir el ingreso a través de la Resolución 125, afectando la renta agraria diferencial, en el mismo sentido que lo hizo Perón en el ‘46 a través de los tipos de cambio selectivos. (En este caso, no vale el argumento de Alcira acerca de la votación de Lozano, pues la AFIP (resolución 1898/2008) inició acción contra las grandes exportadoras por los 1700 millones de pesos evadidos (El Cronista, 22/1/2009). Y aun cuando no lo hubiera hecho, esto obligaba, por lo menos a la abstención y no a ser cobertura de izquierda de la nueva Unidad Democrática que están conformando Carrió, Morales, López Murphy y otros.)
7) El recupero del rol del Estado: en Correos, Aguas, transporte aéreo, astilleros, algunos ramales ferroviarios, proyecto de tomar la fábrica de aviones de Córdoba y el canal Encuentro.
El kirchnerismo es pues todo esto y es también buena parte de lo que dice Alcira, como ocurre normalmente con los movimientos nacionales en gestación, policlasistas, contradictorios, clientelistas, pragmáticos, conciliadores, con “amigos del poder” que hacen negocios.
¿Se lo tenemos que decir nosotros, desde la izquierda nacional, justamente a los peronistas? Diría Jauretche, ¿dónde se ha visto que los hijos enseñen a los padres cómo se hacen los hijos? ¿Qué hubiera hecho Pino cuando Perón se negó a expropiar a la corrupta y recorrupta CADE? ¿Hubiera dicho que era “un gobierno antinacional y antipopular”? Claro, desde la izquierda abstracta es fácil decir, ¿por qué Perón no desarrolló fuertemente la minería?, ¿por qué apenas dio el puntapié inicial con Somisa cuya primera colada es de la época de Frondizi? ¿Y el contrato petrolero con la California? ¿Habría dicho acaso: “¡Qué antinacional y antipopular es este Perón!”? Pino dice en otro artículo: “Perón no estaría hoy en el PJ”. Yo pregunto: ¿era mucho mejor el PJ del ‘54? ¿No había entonces “amigos del poder” que hacían negocios? ¿Quiénes eran Jorge Antonio y Silvio Tricerri? ¿O entonces resulta que Codovilla tenía razón siendo funcional al imperialismo para que sanease a la Argentina emporcada por los “negros peronistas” del ‘45?
Por otra parte, somos ya lechuzas demasiado cascoteadas para entrar en la moralina boba de la Carrió: la corrupción es intrínseca al capitalismo y cuando está la reacción en el poder disimula sus negocios con leyes a su conveniencia; cuando estamos los del pueblo algunos violan esas leyes y hacen sus negocitos. Pregúntenle a Chávez, que sabe de esto, como también de la clase media de Caracas escandalizada moralmente, aunque, igual que la nuestra, evade impuestos con toda naturalidad.
Por momentos me asombro, porque parece que hay que enseñarles peronismo a los peronistas. Ningún gobierno, decía Perón, cumple el 100 por ciento de los objetivos nacionales y populares, porque está el enemigo que también es fuerte. Cuando cumple el 50 por ciento o más ya el balance es favorable.
Jauretche le decía a Jorge Del Río cuando se deslizaba a la oposición porque Perón no expropiaba la CADE: “Es importante, sí, pero usted no puede ver la historia por el agujerito de la cerradura de la CADE”.
El balance general es el que interesa. Escuchen esto mis viejos y queridos amigos: “Hay muchos actos, y no de los menos trascendentales por cierto, de la política interna y externa del general Perón que no serían aprobados por el tribunal de las ideas matrices que animaron a mi generación. Pero de allí no tenemos derecho a deducir que la intención fuese menos pura y generosa. En el dinamómetro de la política, esas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de su conveniencia. No debemos olvidar en ningún momento –cualesquiera sean las diferencias de apreciación– que las opciones que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón, fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país” (1947). No hace falta que te diga a vos, Pino, que hiciste recientemente una película sobre “los hombres que están solos y esperan”, que el autor es Raúl Scalabrini Ortiz.
Por eso, como decía Jacques Prevert, es muy peligroso dejar que los intelectuales jueguen con fósforos porque, retomando a Jauretche, combatir lo bueno (“desgastando”, creando “clima destituyente”) puede significar que en vez de lograr lo mejor, sirvamos para que vuelva lo malo.
En esta Argentina de hoy hay que luchar para profundizar este proceso, cabalgándole al lado, marcando críticas, proponiendo soluciones superadoras, empujando, pero no atacando desde enfrente, presionando para que fracase, porque la única opción que hay hoy la conocemos y viene de lejos: Bullrich Luro Pueyrredón, Pinedo, Estensoro, López Murphy, Grondona, Anchorena, los grandes pulpos mediáticos... y el Tío Sam.
Por esta razón, Proyecto Sur debería sumarse a Carta Abierta en vez de arrojarle críticas y trabajar desde allí, para incorporar a la lucha a los sectores populares, para movilizar, exigiendo al Gobierno que profundice lo realizado, porque –y vuelvo a decir, me da vergüenza explicarlo a compañeros de larga militancia– aquí hay una cuestión nacional argentina y latinoamericana por resolver.
Y estamos frente a una oportunidad como nunca tuvimos antes. Lo saben Fidel, Chávez, Evo, Correa y muchos otros y lo intuyen los pueblos. Quienes socaven este proceso –con planteos que desconocen la correlación de fuerzas existente– asumen una grave responsabilidad si se frustra esta gran oportunidad para ir dando pasos hacia una América latina unida y soberana, marchando en el camino del socialismo del siglo XXI.
Norberto Galasso, historiador y ensayista (a propósito del artículo publicado por A.Argumedo en Pg12)

3 comentarios:

walter besuzzo dijo...

che ponganme en la lista de blogs amigos les copio algo que me llego por internet sobre el mismo tema
BELLAS ABSTRACCIONES Y MORTALES REALIDADES
por Carlos O. Suárez

" Las izquierdas comparten con el liberalismo y el nacionalismo de minorías el hábito mental de conceptuar conceptos, en lugar de conceptuar los hechos y la historia de la realidad argentina".
RODOLFO PUIGGRÓS

En una reunión del Comité Central del Partido Bolchevique (23/02/1918), Vladimir I. Lenin afirmó: "Es preciso combatir la frase revolucionaria para que no se diga un día de nosotros esta amarga verdad: LA FRASE REVOLUCIONARIA SOBRE LA GUERRA REVOLUCIONARIA HA MATADO LA REVOLUCIÓN". Tan llamativa expresión en labios del líder de la Revolución Rusa de 1917, estaba referida a la ofensiva de los "comunistas de izquierda" ( Bujarin y otros), quienes proponía declarar la "guerra revolucionaria" al imperio alemán, cuyas tropas ocupaban extensas zonas de la naciente Unión Soviética, y así mismo a los restantes gobiernos de Europa Occidental. La desoladora realidad de un pueblo extenuado por cuatro años de contienda bélica en el contexto de la gran guerra de 1914-1918, así como de una país cuya infraestructura productiva y de comunicaciones había colapsado, no era suficiente para convencer a los "izquierdistas" que pretendían suplantar al devastador presente por sus consignas abstractas en pos de la revolución mundial. Ese recuerdo acerca de la dramática coyuntura soviética de 1918 nos traslada a los ininterrumpidos debates que en la actualidad se producen en Argentina, cuando ciertos y dirigentes de "izquierda" atacan indiscriminadamente al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al igual que en su momento hicieron respecto a la gestión de Néstor Kirchner. La galería dirigencial de los que poseen el raro privilegio de la equivocación permanente – variante no advertida en su época por León Trotski – ha sido enriquecida por figuras provenientes del Movimiento Peronista, aquejados de pronto por el virus del purismo ideológico. Es en consecuencia que atacan sin tregua al "kirchsnerismo", categoría política que resumiría todos los males de la humanidad, mientras apoyan a la Mesa de Enlace del "campo" en sus campañas antigubernamentales. De no conocer a personalidades como Pino Solanas , Alcira Argumedo y Claudio Lozano, podría pensarse que nos hallamos ante los clásicos grupos financiados por las fundaciones norteamericanas y la Sociedad Rural, cuando en cambio debemos concluir que tales dirigentes confunden "sonidos" con "intención". En la nota del historiador Norberto Galasso ( Página 12 – 1/02/2009), este se extiende sobre los negativos ejemplos de nuestra historia en relación a los que basados en ideologías puras e inmarcesibles terminaron haciéndole el juego al imperio y la oligarquía nativa. No vamos a referirnos a quienes en nombre del "socialismo" compartieron las tribunas con Spruille Braden o a los que entre 1976 y 1983 resultaron ser cómplices de la dictadura al repudiar "la violencia de ambos signos". Sabemos, desee luego, que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, aunque los compañeros surgidos del movimiento nacional deberían recordar las experiencias en que "los revolucionarios " y "los clasistas" de hoy asaltaban los sindicatos junto a la infantería de marina en 1955. No es ocioso recordar al respecto que los decretos 154 y 155 de 1983, por los cuales el presidente Raúl Alfonsín decidió enjuiciar a las cúpulas de las Fuerzas Armadas y a la Conducción Nacional de Montoneros, iniciando la siniestra política de los "Dos Demonios", se basó en una presentación ante la Justicia del entonces titular de la Federación Agraria, Humberto Volando, quien adjuntó como "prueba subversiva" un ejemplar de "Vencer", órgano del Movimiento Peronista Montonero. Los herederos de aquellos "demócratas" de 1983, servidores de tiempo completo del FMI y el Banco Mundial, se lanzaron a las rutas en el 2008 con el revolucionario objetivo de perpetuar los gigantescos beneficios de la renta agraria. Es entonces que el que no entienda la esencia del conflicto en curso, podrá citar a Lenin, Gramsci o Mao, pero en la práctica es un agente del imperio y la oligarquía. Norberto Galasso recuerda a Scalabrini Ortiz cuando en las vísperas del golpe reaccionario de 1955 plantea que la opción no se daba "entre Perón y el Arcángel San Miguel" sino "entre Perón y Federico Pinedo".
Y hoy, aquí y ahora, el pueblo no tiene que elegir entre Cristina Fernández de Kirchner y la Revolución Socialista, sino, lisa y llanamente entre este gobierno – con todas las limitaciones que puedan señalársele - y la coalición de partidos y organizaciones patronales del agro al servicio de la restauración golpista de 1930, 1955 y 1976.Buenos Aires, 10 de febrero de 2009.-
SALUDOS

Megafon dijo...

Listo Walter, estás agregado. Che, que bueno el escrito de Carlos Suárez, lo conozco al compañero. Te aviso que me da ganas de publicarlo...en cualquier momento lo hago. Creo que voy a insistir sobre el tema, es el momento. Gracias!!

walter besuzzo dijo...

hagalo nomas compañero
saludos me anoto como seguidor