miércoles, 4 de agosto de 2010

LA PAMPA SUBZONA 14: LAS CARAS DE LOS ASESINOS Y TORTURADORES

Cumpas, observamos atentamente los juicios. Seguimos con La Pampa.

En La Pampa los asesinos pidieron que se les otorgue el derecho a no estar presentes en las audiencias cuando se enteraron del impacto que tuvo la publicación de sus fotos en los medios. Puede ser que eso suceda porque el Código Procesal Penal establece la posibilidad de que -salvo durante la lectura de la acusación y de las indagatorias- permanezcan en una sala contigua a la del juicio. Y puede ser que el TOF les conceda el beneficio a esta manga de asesinos y torturadores!!!

El ex policía Julio Díaz confirmó ayer  sus declaraciones previas en las que reveló que vio a varios detenidos con signos de haber sido maltratados en la sede de la Seccional Primera, durante la dictadura. Pero además, involucró a más efectivos policiales como parte del grupo de tareas de los años de plomo: concretamente, confirmó que Oscar “Miseria” López, René Giménez, Orlando Pérez y Dionisio Gualpas tenían “el mismo modus operandi” que los ocho ex policías que ahora están en el banquillo junto al militar retirado Néstor Greppi.

Lo más importante de su declaración es la ratificación que hizo de lo que ya contó en su momento: en los pasillos de la Seccional Primera vio al menos a 3 detenidos (Justo Roma, Héctor Solecio y Clemente Bedis) con signos de haber sido torturados. Los observó con las ropas mojadas y otras consecuencias del maltrato. En el caso de Solecio, contó que no se podía mover ni sostener por sus propios medios.

Para evitar responder algunas preguntas, el ex policía apeló a una muletilla: “Han pasado tantos años...”. Aceptó que las víctimas a las que él vio “estaban desmejoradas”. Pero después, como dando marcha atrás en sus dichos, en el momento en que le consultaron si había vejámenes, apuntó: “Comentarios había, pero no me consta”.

Recordó que el Comando lo encabezaba Roberto Constantino. Y que revistaban, entre otros, “Carlitos” (sic) Reinhart, Néstor Cenizo, Hugo Marenchino y Roberto Fiorucci. Díaz era chofer en la Primera y aunque repitió que su tarea nada tenía que ver con el Comando aclaró que los mencionados “eran mis superiores”.

Che cumpas, una cosa importante: La Pampa dejó de ser el lugar donde nada sucedió. Ahora con el juicio se habla y lo que se ocultó abajo de la alfombra salió a la luz.

En La Pampa, durante los últimos años, han sido sobre todo los medios alternativos los que han posado la lupa sobre los personajes que ostentaban todo el poder en aquellos años.
 El coronel Luis Baraldini actuó como jefe de Policía de La Pampa durante la última dictadura. Acusado por una serie de desapariciones, torturas y otros delitos de lesa humanidad perpetrados en nuestra provincia, y particularmente en Santa Rosa, fue detenido en 1984 pero poco después fue puesto en libertad por la aplicación de las leyes de impunidad, de Punto Final y Obediencia Debida. 

El 2 de agosto debería estar en el banquillo de los acusados durante el juicio a los represores que actuaron en La Pampa pero está prófugo.

En diciembre de 1990, Baraldini fue uno de los oficiales que se alzaron en la cuarta y última sublevación carapintada. Se encargó entonces de tomar el Regimiento 1 Patricios en Palermo. Lo secundaron el teniente coronel Osvaldo Tévere y su habitual compañero de correrías, el mayor Jorge Mones Ruiz. Los sublevados consiguieron establecer su puesto de mando en el Distrito Militar Buenos Aires, dentro de esa guarnición. A la madrugada, el segundo jefe del regimiento, el teniente coronel Hernán Pita, intentó recuperar el control de la unidad secundado por su jefe de operaciones, el mayor Federico Pedernera. Pita y Pedernera fueron muertos a tiros por los alzados.
Condenado por este hecho, Baraldini estuvo en prisión hasta que en 2002 fue indultado por el presidente provisional Eduardo Duhalde. Al año siguiente se reabrieron las causas que investigaban los delitos de lesa humanidad en La Pampa y quedó prófugo. Ver acá el relato completo.

El juicio  es el resultado  de la lucha de los organismos de Derechos Humanos, de la perseverante insistencia de las víctimas, de la pelea de numerosos sectores sociales y también de la voluntad política nacional de los últimos años. Y va a obligar a que se den cuenta de la cantidad de basura que parte de una generación de pampeanos escondió en el ropero para no darse por enterados.
Chau cumpas y Viva Perón carajo!!

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