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martes, 24 de julio de 2012

EL OBRERO DE LA CONSTRUCCIÓN QUE NO ERA



¿Qué cuentan muchachos? ¿Vieron la cara de cemento del falso laburante de la Construcción? Esa foto lo muestra como es, un farsante. Hay que tener jeta para posar con un cartel que dice: "Trabajo Decente Por Una Vida Digna".


El problema es que este tipo finge demencia, acusa falta de memoria, dice sarasa cuando le preguntan. Él igual que los genocidas estaba convencido que la impunidad le duraría toda la vida. A este buchón los laburantes de la construcción le tienen que dar el espiante. Está metiendo en el horno a todos por igual, empezando por la Presidenta CrisTina. A ver si se mueven muchachos y hacen algo urgente, está en manos de la directiva de la UOCRA sacárselo de encima.


Los cumpas están activos en la búsqueda de información, hay que barrer a este soplón. El Comando Megafón estuvo con uno que le batió algunos detalles más del buchón a sueldo de los genocidas. Es una breve síntesis como para tener presente la historia. El cumpa A.E.L. dice así:


"En el Archivo Nacional de la Memoria, en la sección donde se archivan los nombres de los civiles reclutados por el siniestro Batallón 601, hay un nombre, un apellido y un DNI: son, respectivamente, Gerardo Alberto Martínez, DNI 11.934.882. 





Martínez empezó a trabajar en la UOCRA cuando tenia 22 años, en 1978, y de acuerdo con los archivos ahora desclasificados ya oficiaba como agente civil de Inteligencia, PCI en la jerga burocrática de los espías militares. Su pasado, junto al de muchos otros sicarios de la represión quedó al descubierto cuando el General César Milani le entregó la documentación desclasificada a la entonces Ministro de Defensa Nilda Garre, el 5 de febrero de 2010.

Los memoriosos del gremio de la Construcción recuerdan que Martínez ingresó directamente a trabajar en el área administrativa del gremio: “nunca pisó una obra” afirman quienes conocen su trayectoria como dirigente con actitudes de sistemáticas traiciones a la lucha de las bases obreras en todo el país. 

Durante el menemismo, cuando las privatizaciones, la destrucción de puestos de trabajo y la desaparición de las convenciones colectivas y los derechos laborales pusieron contra las cuerdas al movimiento obrero, Martínez fue electo, en 1995, secretario general de la CGT, desde donde apoyó en forma entusiasta el proceso de destrucción nacional encabezado por Carlos Menem. Pero no estaba solo en tan magna tarea, tenia algunos colaboradores que también habían pasado por las filas de la Inteligencia militar: Martínez designó interventor de la UOCRA en Tres Arroyos a Horacio Barcos que había participado en el secuestro y la tortura de un dirigente de CTERA y su esposa. El área legal en Santa Fe estaba bien cubierta por Eduardo Juan Daffunchio, también colaborador del 601.

 

Queremos creer que este personaje no es el mismo que se sentó hace unos días con la Presidenta y otros jerarcas sindicales. Preferimos pensar que es un caso extremo, casi novelesco de coincidencias. El Martínez que dialogó afablemente con la primera mandataria es seguramente otro Martínez, alguien de impecable trayectoria sindical y personal, alguien que ha dedicado su vida a la defensa de los trabajadores y las grandes causas nacionales. 

Tiene la mala fortuna de que su nombre, su aspecto y hasta su DNI coinciden con el del “otro” Martínez, el servicio, el entregador de compañeros, el miserable que en otras épocas hubiera terminado sus días como los terminan siempre los soplones."

Chau cumpas. A seguir desenmascarando a estos tipos que se meten con cara de boludos en los pliegues del movimiento nacional y popular. ¡Viva Perón carajo!

SOBRE LA SANGRE DE LOS TRAIDORES CONSTRUIREMOS 
LA PATRIA DE LOS HUMILDES




miércoles, 18 de julio de 2012

TRABAJOS "ESPECIALES" DE UN DIRIGENTE SINDICAL MUY ESPECIAL


De izquierda a derecha: Gral. de Brigada ACDEL VILAS, Gral. de Brigada ANTONIO BUSSI y 
Gral. de Brigada LUCIANO MENÉNDEZ. ¡Qué delantera, muchachos!


Qué tal muchachos! ¡Cuántas novedades desde que el Comando Megafón no está frecuentando el barrio!

No les voy a contar los detalles de mi espiante para no darles la lata, pero los cumpas saben que el Comando Megafón anda siempre de caminante territorial.

Pero como la mula siempre vuelve al bebedero, en estos días en que la columna vertebral del Movimiento anda con problemas de escoliosis en algunos casos y en otros de deformación debido a las malas posturas, el Comando Megafón sintió la necesidad de conversar con sus cumpas.

La verdad es que observa que esa columna vertebral está hecha pelota y no sabe si tiene remedio, porque de dos no puede hacer ni uno. Como es natural hay todo tipo de problemas y ambiciones de todos los colores. Esto no sería nada, estamos acostumbrados a estas movidas. El problema son los que no tienen remedio pero ponen cara de nada y se hacen los giles. Ustedes saben...para qué hacer nombres.

Caminando y tratando de encontrar respuestas apareció un cumpa muy gomía que le batió una al Comando Megafón que le confirmó todas las versiones que escuchó pero que se resistía aceptar como verdaderas, a pesar de tener una prueba contundente que ya les va a mostrar. La historia que le contó el gomía es así, presten atención:


Corrían los tiempos en que los militares de la dictadura cívico-militar no solo se creían que eran los dueños de la patria, sino que ellos mismos “eran la patria”. La represión ya había hecho la mayor parte de su cosecha macabra: decenas de miles de cumpas exilados habían abandonado el país para salvar la vida y su libertad. Las cárceles estaban repletas de presos políticos y militantes sindicales; todos los días se cavaban nuevas tumbas para enterrar a los luchadores que caían en  enfrentamientos fraguados, y las abuelas y las madres ya hacía más de un año que estaban dando vueltas a la Plaza buscando a sus hijos, hijas y nietos apropiados, a miles de desaparecidos, la mayor parte de los cuales eran trabajadores.

Había en esa época un general al que tal vez se le pueda aplicar con justicia el título de “pionero del exterminio”. A él se le había encargado, todavía en tiempos del gobierno de Isabel, la dirección del “Operativo Independencia” en la provincia de Tucumán. Esta operación  militar estaba destinada a eliminar todos los “elementos subversivos” de la región, entre los que se incluían no solo los guerrilleros que estaban en el monte, sino, y principalmente, todos los militantes, allegados y simpatizantes de ese movimiento y todos los que se atrevieran a expresarse en contra de los atropellos.

Demás está decir que la mayor parte de esos “objetivos militares” eran trabajadores: cañeros de la zafra, obreros de los ingenios, empleados de todos los gremios y también los obreros ferroviarios de los talleres de Tafí del Valle y de toda la provincia. El general que condujo ese exterminio se llamaba Acdel Vilas.

Su metodología principal no consistía en subir al monte a combatir cuerpo a cuerpo a la guerrilla sino en secuestrar, torturar y asesinar a todos los que pudieran ser su apoyo en las ciudades y también a los que, sin serlo, representaban una amenaza para el estilo de vida “occidental y cristiano” que decían defender esos militares. Para realizar esa tarea era indispensable contar con un eficiente aparato de inteligencia, y el general Vilas tenía su gente. El objetivo: imponer el terror en la población.

Su "gente" eran los encargados de infiltrarse entre los trabajadores, identificar a los posibles opositores y denunciarlos para que después las fuerzas represivas procedieran a detenerlos y, en la mayoría de los casos, hacerlos desaparecer. Toda esa actividad era acompañada por la prensa a través de periodistas que participaban de los operativos, entre ellos el conocido "pelado" de TN, en esa época con pelo, se lo puede ver en la foto debajo de la que muestra el bombardeo a una vivienda. La participación de los civiles está demostrada:
Civil de pelo largo: Joaquín Morales Solá
Sustituido por otro genocida, más cínico que él, como lo fue el general Antonio Domingo Bussi, el general Vilas buscó otras ocupaciones para sus “muchachos”.

En ese momento la mayoría de los sindicatos estaban intervenidos y algunos dirigentes sobrevivían formalmente al mando de sus organizaciones, pero estrictamente controlados. Uno de los dirigentes que sobrevivió a la “limpieza” efectuada por los militares fue el Secretario General de la UOCRA, Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina, Alejo Farías. Pero tal era el grado de vaciamiento que había sufrido el movimiento obrero que Farías no disponía en su gremio del personal mínimo como para realizar las tareas administrativas que le permitieran funcionar. Esa fue la inquietud que le planteo en un momento al oficial encargado de controlarlo, quien le prometió que pronto le daría una respuesta.

Gerardo Martínez




Días después, el militar lo convocó a Farías a su despacho y le anunció que ya le habían designado a un empleado para cumplir esas funciones. “Pero este hombre además va a hacer otro trabajo”, le dijo, “Y no se olvide que este hombre viene recomendado por el general Vilas; viene de hacer el mismo trabajo para él en el sindicato de ferroviarios”. Ese hombre que hacía los trabajos especiales para Acdel Vilas era Gerardo Martínez, cuyo nombre y  número de documento figuran en la nómina de los agentes de inteligencia del proceso. Así fue como ingresó al sindicato de la construcción quien hoy es su secretario general a nivel nacional. Hasta ahora no se sabía bien que tareas había cumplido, pero la información aportada hace unos años por Alejo Farías a un confidente sirve para tener una pista.


Entre los ferroviarios, al parecer, Gerardo Martínez hizo un “muy buen trabajo” para el general Vilas, por son ciento once los obreros del riel que figuran entre los miles de desaparecidos del movimiento obrero. Queda ahora por averiguar trabajadores de la construcción fueron detenidos y cuantos aún continúan desaparecidos por los “trabajos especiales” que hacía para el general Vilas.


Muchachos, estamos perdidos si sujetos como ese siguen trepando haciéndose el boludo. No estamos bien, los Gordos son neoliberales cómplices de la destrucción del estado, otro mandó a votar a Mugricio Macri, el amigo del Padrino de Lomas es mejor perderlo que encontrarlo,  otros no respetan las enseñanzas del General sobre la conducción y para peor andan de amigos con el Momo, traidor si los hay.  El pescado del que me contó el gomía trabajó de buchón para los genocidas apuntando a los compañeros, a este tipo hay que rajarlo rápido, tuvo mucha amnistía hasta ahora y los compañeros parece que sufren de amnesia. Pero como nos enseñó el General la única verdad es la realidad...

El Comando Megafón espera que los muchachos, los mejores, los honestos, los que no se acomodan para el lado que calienta el sol, arreglen los tantos, porque con una CGT dividida estamos sonados. Chau muchachos, ¡Viva Perón Carajo!
SOBRE LA SANGRE DE LOS TRAIDORES CONSTRUIREMOS 
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