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lunes, 29 de abril de 2013

LA MANIPULACIÓN DE LA MUERTE

Qué dicen muchachos?!! Los tenía abandonados. El Comando Megafón anduvo ocupado con la militancia política. Pero como estuvo caminando por La Plata pudo ver el desastre de la inundación del 2 de abril. Sorprendió a los platenses tanta cantidad de agua, nada más que islitas dentro de la ciudad se salvaron de la catástrofe que atravesó a ricos y pobres por igual. Del cielo cayó agua negra como la tinta china, la lluvia impreganda por el carbón de la explosión de la planta de coke de la destilería.

Pero eso no es nada, el Comando Megafón estuvo ayudando en la limpieza, no había con qué darle a esa mugre que dejó el agua, mezcla de carbón y aceite, y que cubrió las casas en promedio a una altura de metro y medio y en algunos casos llegó al metro ochenta. No se salvó nada ni casi nadie. Lo peor fue que los vecinos estuvieron solos en medio de la inundación, a oscuras, sin saber dónde ir. El Comando Megafón escuchó el testimonio de un hombre que tuvo que abandonar el auto que se estaba llenado de agua y subirse a un poste en el que pasó la noche, y como ese testimonios, cientos de historias increíbles. Y lo más increíbles que Defensa Civil de la Municipalidad ni de la provincia de Buenos Aires no aparecieron en los momentos peores, recién al otro día. Si no era porque los vecinos se ayudaron hubiera habido muchos más muertos.
Imagen: viuda de Alejandro Nuccitelli. Ver acá la historia

Los muertos...en la noche la correntada arrastraba todo, personas, vehículos, hubo familias que ataron a los pibes para no perderlos, hubo padres que se les fueron de las manos...Y como si todo eso fuera poco ocultaron, mintieron con los muertos, como los milicos de la dictadura. Las autoridades, de acuerdo la municipalidad y la provincia, cambiaron los certificados de defunción. Corrieron al juez Arias y al defensor Axat que investigaban seriamente el número de fallecidos. El Comando Megafón saben que las familias y los platenses saben la verdad, sabe que apuraron a las familias para que enterraran a su muerto y no se hiciera autopsia.

Vamos a ver una investigación de los muchachos de Cosecha Roja, porque parece que el Comando Megafón exagera, vean:
 


- Tenemos sesenta muertos en la morgue y necesitamos inhumarlos urgentemente, porque el lugar está colapsando. 
- Quedate tranquila que las defunciones traumáticas se van a inscribir sin la intervención judicial previa.

Este diálogo figura en una  denuncia presentada por una empleada del Registro ante la Fiscalía General del Departamento Judicial de la Plata a la que accedió Cosecha Roja.  El 4 de abril, después de las inundaciones,  una funcionaria de la morgue se comunicó con la secretaria de la directora del Área de Delegaciones del Registro Provincial de Personas.  Cuando colgó el teléfono, la secretaria terminó de contarle a su jefa, Natalia Panella, lo narrado por la mujer de la morgue: “Siguen llegando cuerpos y no hay tiempo de requerir la orden judicial. Hay que agilizar, enterrar rápido y hacer lugar”.

El testimonio de la empleada recogido en su denuncia penal deja en evidencia la cadena de mando. La mujer al teléfono cumplía órdenes de Natalia Panella, que a su vez respondía a sus superiores, y nombraba al subsecretario de jefatura de Gabinete del Ministerio de Gobierno, Juan Pablo Álvarez Echagüe. Además, agregó un dato importante: a los cuerpos NN no se les labraba el formulario 24 en el cual se consignan todos los datos y las huellas dactilares. Ahora deberá investigar el fiscal Condomí Alcorta, que hace una década fue abogado particular de Pablo Bruera en una causa penal en la que terminó absuelto por el juez Guillermo Atencio.

La lista por el número de muertos que dejó la catástrofe, sigue envuelta en un espiral de silencios, cruces públicos y polémicas entre funcionarios del poder Policial y el Poder Ejecutivo. La primera lista oficial tenía 51, que trepó a 52 cuando una semana más tarde apareció el cuerpo de una mujer desaparecida en Los Hornos. Pero los testimonios de vecinos hablaban de cadáveres insepultos y el juez Luis Arias inició una investigación.

El gobernador Daniel Scioli y el ministro de Justicia y Seguridad Ricardo Casal  anunciaron días después que había 37 víctimas más  cuyas muertes no estaban directamente vinculadas a la inundación. Luis Arias fue desplazado del caso y Guillermo Atencio pidió la competencia de la investigación. Ahora la Corte Suprema provincial deberá dirimir sobre el conflicto.


Federico Arias, que ahora se enfrenta a un pedido de jury,  dijo a Cosecha Roja: “Atencio pidió el expediente y al día siguiente se declaró competente sin haber leído siquiera las presentaciones de las partes. Me da bronca que no se -alcance a ver que detrás del pedido de competencia hay una maniobra política”. El juez contencioso administrativo explicó que su competencia es legítima porque se trata de un pedido de Habeas Data, y no de la causa penal, que corren por caminos diferentes. El artículo 4 de la ley 14214 que regula el Hábeas Data establece que los registros públicos son competencia del fuero contencioso administrativo. Sobre el pedido de jury en su contra, Federico Arias sostuvo: “Es una maniobra para enturbiar, para generar dudas en la sociedad. No va a prosperar porque se funda en una cuestión de competencia, que en cualquier caso debe resolver la justicia, pero nunca puede ser causal de destitución”.

Guillermo Atencio, consideró que de ser cierta la conversación que figura en la denuncia sería algo gravísimo.  “La funcionaria (Natalia Panella) tendría que denunciarlo o estaría cometiendo el delito de encubrimiento”, dijo a Cosecha Roja. Fuentes judiciales confirmaron que tanto Panella como su secretaria María Claudia Alé ya habrían sido convocadas a declarar ante el fiscal Condomí Alcorta en la causa donde él mismo interviene. Condomí Alcorta no atendió a Cosecha Roja.
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Hoy el Perro en su nota de los domingos en Página 12 se ocupa del tema que a esta altura es inocultable. Claro, la trampa está en qué se cuenta. Si sólo se contabilizan los fallecidos ahogados los días 2/3 de abril es un número. Si se cuenta los fallecidos por el impacto de la inundación, la cantidad es otra. El pícaron de Scioli y su ministro Casal jugaron con la muerte.
  
El agua (y el fuego)
A casi un mes del temporal que devastó La Plata es imposible saber el número de víctimas. La cifra oficial quedó fijada en 52, pero el defensor de menores Julian Axat y el juez Luis Arias anunciaron otras cinco, que lograron identificar aplicando un protocolo estricto. Con el mismo método ya habían identificado a otros siete, con lo cual la suma llega a 64, pero no los difundieron porque el gobierno provincial consiguió que fueran apartados de la causa. Y además quedaron otras 300 muertes producidas en la misma semana que no llegaron a pasar por el cedazo del mismo protocolo, para saber cuántas tuvieron relación con la inundación.

 El criterio oficial fue contabilizar sólo a las personas que murieron los días 2 y 3 de abril, siempre que fuera en la vía pública y si la causa de la muerte hubiera sido “asfixia por inmersión”. Este recorte tan restrictivo, excluyó otras causas también debidas al temporal, como cardiopatías, neumonías, hipotermias o electrocuciones. También ignoró las muertes producidas en los días siguientes, en el domicilio de las víctimas o en alguna institución. 

El protocolo de investigación aplicado por Axat y Arias consta de tres requisitos obligatorios: el testimonio de los familiares directos que describieron la forma del deceso y refirieron la cremación de los cuerpos; el análisis de los certificados de defunción y la constatación en las funerarias, donde verificaron el recorrido de los cadáveres. De este modo quedó al descubierto la operatoria irregular. Los testimonios (que refieren a muertes traumáticas, producto de la inundación) contradicen a los certificados de defunción (que consignan muerte por paro cardiorrespiratorio). 

Firmados por médicos policiales o por los médicos de cabecera presionados por los forenses, justificaron el recorrido inmediato de los cuerpos gestionado por las funerarias, sin pasar por la morgue y sin oficio judicial, para cremarlos después de un velorio exprés. Al analizar la documentación del Registro de las Personas en La Plata, Berisso y Ensenada, sobre los decesos ocurridos entre el 2 y el 11 de abril, observaron que en diversos casos no había tomado intervención la autoridad judicial competente y que los cuerpos fueron entregados mediante simple acta policial a sus familiares, sin la intervención de la Justicia exigida por el artículo 97 de la Ley 14.078. En otros casos el fiscal de turno dispuso la entrega de los cuerpos sin ordenar las correspondientes autopsias o se certificaron defunciones por causas no traumáticas cuando en realidad existían elementos de prueba que demostraban lo contrario.
Listado oficial negritas, se completa con los nombres que agregaron los vecinos, el número llegaba a 73 hace una semana. Los vecinos hablan de una cantidad bastante mayor. En los listados no figuran niños fallecidos, pero los hay.


Así, se sumaron a la lista inicial cinco casos que el gobernador Scioli había desvinculado del meteoro:
- Caso 53: Juan Carlos García (62 años). Fue el primero anunciado por el juez Arias que no figuraba en el listado de Scioli. Agentes de la comisaría de Ringuelet le informaron a la familia que de acuerdo a lo ordenado por la fiscalía de turno sólo bastaba la constatación por un médico para la entrega del cuerpo a los familiares. Aunque se ahogó en la vía pública, el médico policial lo certificó como no traumático. Ese modus operandi se reiteraría.
- Caso 54: Edgardo Norberto Reguera (69 años). También ahogado en la vía pública, en la zona de 28 entre 43 y 44. Según el testimonio de su hijo, el forense adujo que no podía asistir y presionó al médico de cabecera para que registre la muerte como no traumática. Fue velado en la casa funeraria de 24 entre 45 y 46 y cremado.
- Caso 55: Hebe Oleastro Ballve de Casasco (75 años). Docente jubilada y ama de casa que murió de un paro cardíaco en el barrio La Loma en medio de la tormenta del 2 de abril, por falta de asistencia médica. La ambulancia llegó a las cinco y media de la mañana del 3, a tiempo sólo para llevarse el cuerpo. Los trámites se resolvieron sin demoras, fue velada en la casa funeraria de 56, entre 9 y 10 y cremada.
- Caso 56: Dolores Felicidad Fernández (90 años). En el libro de defunciones dice “agua” al margen de “paro cardiorrespiratorio no traumático”. Además, un testimonio en el juzgado corroboró que falleció a causa del temporal.
- Caso 57: Nélida Reyes (88 años). El libro de defunciones y el certificado registran “asfixia por inmersión”, pero como murió en el interior de su casa, ubicada en 8 y 525, no fue computada en la nómina oficial.
De los otros siete casos similares, pero que no llegaron a judicializarse porque el largo brazo del gobierno provincial llegó antes para correr al juez y al defensor, uno fue difundido por la prensa peruana:
- Caso 58: Josué Gonzalo Suárez Salazar. Falleció electrocutado dentro de una obra en construcción, donde trabajaba como sereno. Su cuerpo fue encontrado el 4 de abril, día que se registró como fecha de muerte. La electrocución no fue vinculada con el temporal. El Consulado del Perú tomó el caso y asignó un abogado a la familia, quien luego de presentarse como particular damnificado y solicitar la inhumación del cuerpo, obtuvo que declaren conexa la causa iniciada por averiguación de causales de muerte a la causa por el temporal. Aun así no pudo abrirse camino hacia la lista de Scioli, que no incluye a nadie que haya muerto después del 3 de abril.
- Caso 59: N. Sufrió una hipotermia y estuvo en coma desde el día del temporal hasta el 14 de abril, cuando falleció. Un primo se presentó para solicitar que se investigue su fallecimiento.
- Casos 60 y 61: AR, de 30 años, y su hija VR, de 5. Ambas fueron arrastradas por el agua. El cuerpo de la madre fue encontrado el día 4 y el de la hija el día 5. La Comisión Provincial por la Memoria está investigando este caso. Al cierre de esta edición no había podido verificarlo con la documentación necesaria.
- Casos 62, 63 y 64: CEB, AJC y CM. Los tres fueron registrados como óbitos por paro cardiorrespiratorio no traumático. CEB murió en su casa. Su hijo llegó al hospital de Gonnet, donde le dijeron que era muerte por inmersión, pero luego certificaron paro cardiorrespiratorio no traumático, y así evitaron la autopsia. Fue cremada de inmediato. En el caso de AJC, murió por un infarto cuando el agua alcanzó un metro y medio de altura en su casa. La policía solicitó que se ocupara de certificarlo el médico de cabecera. Los vecinos de CM refirieron que falleció ahogado, pero su familia prefirió guardar silencio.

Primera marcha de familiares pidiendo verdad y justicia.


Por otro lado, existen alrededor de 300 personas que fallecieron entre el 2 y el 11 de abril, contemporáneas a las víctimas por el temporal. Arias y Axat sospechan que algunas de estas muertes hayan sido causadas por la inundación, pero como los apartaron de la investigación no llegaron a obtener elementos de prueba. También hay una lista de “Vecinos” y otra de “Desaparecidos”, que se basan en rumores y declaraciones informales, de las que no se llegó a confirmar su existencia y su relación con el temporal. 

Mientras el diputado Guido Lorenzino, ex Subsecretario de Relaciones Económicas con la Policía, promovió el juicio político contra Arias y Axat por cumplir con su deber, la Procuradora Falbo encomendó la remoción de Axat de la causa al Defensor General platense Omar Ozafrain (h), quien designó para reemplazarlo a su hermana Laura Ozafrain. En una semana, ni ella ni la titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo Nº 2, Ana Logar, que substituyó al juez Arias, hicieron nada con la investigación. 

Mañana, Laura Ozafrain y la asesora de incapaces Ida Sherman, que intervenía con ella, remitirán la papa caliente a un defensor civil, para que él se arregle y el tiempo se devore a las víctimas en forma definitiva y los ministros de Scioli no tengan que seguir amenazando con pegarles a los periodistas que preguntan por las obras que no se hicieron para prevenir el desastre.

Sobran las palabras muchachos, cantemos la marcha y ¡Viva Perón! porque el espanto no tiene nombre. Chau!


 

 

   

viernes, 4 de enero de 2013

CHE, AHORA SE DEDICAN A LOS GOLPES DE EFECTO, NO DE ESTADO.

MIENTAN NOMÁS MUCHACHOS, QUE TOTAL ES GRATIS.


Pasó el 27 de diciembre, pero lo aguantaron siete días, y aparece una producción, con columnista y opinadores de todos los colores, en un medio que por lo general ha sido desaprensivo con el tema de los derechos humanos durante la dictadura, lo largan por la radio, la tele, el cable, las agencias y el diario al mismo tiempo y una semana después de que sucedió. Son varios enfoques de un mismo paisaje. Y el conjunto de tantas lateralidades sospechosas va dibujando una operación. Cuando se prepara así el lanzamiento de un tema, es porque se quiere buscar un efecto. En el centro no está la supuesta orgía cárnica en la ESMA, sino Julio Alak, el funcionario que juega en el punto de choque en los avatares judiciales de la ley de medios que ha desvelado al Grupo Clarín.

El origen de la denuncia no partió de ningún organismo de derechos humanos, sino en la interna gremial. El sector de ATE que responde a Pablo Micheli en el Ministerio de Justicia fue el que motorizó la denuncia metiéndola en su pelea contra el Gobierno. Los derechos humanos están en un segundo plano. En el primero está la pelea de ese sector de ATE con el Gobierno. Desde hace por lo menos más de dos décadas, los derechos humanos constituyen un tema menor en la clasificación editorial del Grupo Clarín. Allí tampoco los derechos humanos están en el primer plano. La mayoría de los políticos que expresaron su repudio al asado pertenecen a fuerzas políticas que están en deuda con los derechos humanos. Algunos fueron impotentes y por lo tanto durante mucho tiempo prefirieron no hablar. Otros participaron en los reclamos por los derechos humanos y cuando fueron gobierno, con la Alianza, se mostraron todavía más impotentes. Y muchos de los que hablaron, como los del PRO o los del peronismo disidente, han estado más cerca de los represores que de las víctimas. Por una razón o por otra, para la gran mayoría de los que se horrorizaron con el asado, el tema de los derechos humanos tampoco es importante.

En contrapartida, a todos ellos les preocupa erosionar la imagen que tiene este gobierno en el tema de los derechos humanos. Era una de las principales deudas del sistema político con la democracia en la Argentina de 2003 cuando asumió Néstor Kirchner. Y ha sido el Gobierno que más hizo, por lejos, en ese sentido, en los treinta años de democracia, por lo cual ha pagado costos políticos que los demás evitaron y se ha ganado enemigos de peso. Por supuesto que también ha capitalizado mucho. Entre otras cosas, se ha ganado la simpatía de los organismos de derechos humanos que participaron en la resistencia a la dictadura, como las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo y los Familiares. Y también de organismos que se incorporan después y participan en el núcleo más duro de la resistencia en los años ’90, como la agrupación HIJOS. A lo largo de su existencia, todas estas agrupaciones sobrellevaron presiones de todo tipo para acallarlas o desviarlas, sufrieron la represión, fueron amenazados, agredidos y trataron de seducirlos con ofrecimientos materiales. Nunca fueron seducidos por otros gobiernos porque en lo principal, que eran sus reclamos, no recibían las respuestas que esperaban. Las simpatías que generó el kirchnerismo fue por sus políticas, porque fue el primer gobierno que se puso de parte de las víctimas.

Todas estas agrupaciones tienen locales y realizan actividades en el Espacio para la Memoria en la ex ESMA y participan en su conducción. El anterior secretario de derechos humanos, Eduardo Duhalde, fue un reconocido luchador por los derechos humanos toda su vida. Martín Fresneda, el actual secretario, es integrante de la agrupación HIJOS. No puede haber banalización de los derechos humanos en ese contexto.


Sin embargo, en el marco de esa campaña donde los derechos humanos están usados con otros fines políticos y comerciales, aparecen algunas víctimas de la represión que pueden estar expresando una preocupación legítima. El destino que se le daría a la ex ESMA fue parte de un debate profundo entre los organismos de derechos humanos. Una minoría proponía que la entonces ESMA quedara intocable. La mayoría aceptaba que una parte se mantuviera como museo del horror, pero que las demás instalaciones del predio fueran destinadas a la promoción de los derechos humanos y la memoria a través de diversas actividades culturales, militantes, académicas, artísticas, y de todas las expresiones posibles. Ese fue un debate intenso y muy rico en su momento y finalmente se optó por la segunda posición. Pero el debate seguramente seguirá y es legítimo. Lo que no se puede hacer de buena fe es usar ese debate para aliarse con los que no hicieron nada por juzgar a los represores o incluso con los que fueron cómplices de esos represores. Resulta sorprendente, por lo menos, que para criticar a un gobierno que ha realizado logros muy importantes en los derechos humanos, haya familiares de las víctimas o algunas de las víctimas que terminen mezclados con quienes no hicieron nada en este tema e incluso con quienes apoyaron a los que los reprimieron a ellos o a sus seres queridos. La discusión política, en todo caso, pasa por otro lado y es deshonesto disfrazarse de ofendido por un asado y participar en programas junto a personajes que escriben libros en contra de Hebe de Bonafini. En el mejor de los casos, hay algo incongruente y gelatinoso en esas actitudes mediáticas reclamando públicamente renuncias que al único que le convienen es al Grupo Clarín.

El edificio donde se realizó el acto para presentar el Plan Estratégico de Justicia y el famoso asado se llama Casa de la Militancia y es el inmueble donde funciona la agrupación HIJOS. Para ellos es un acto de reconocimiento a sus padres, muchos de los cuales pasaron por la ESMA en la represión. Camilo Juárez es hijo de Quique Juárez, una de esas víctimas, y expresó que ellos transformaron a la ESMA en un lugar para la vida. Tiene más derecho a decir eso que cualquiera de la prensa opositora, así como de los políticos del radicalismo, del peronismo y del progresismo que fueron impotentes, en el mejor de los casos, cuando tuvieron alguna responsabilidad. Quique Juárez era un trabajador del gremio de Luz y Fuerza y seguramente preferiría ver a su hijo en la Casa de la Militancia, impulsando políticas de justicia y derechos humanos como integrante comprometido de esta sociedad y comiendo asado mientras lo hace. Allí funcionan las Madres, muchos de cuyos hijos pasaron por allí también, y las Abuelas, muchos de cuyos nietos fueron apropiados allí y lo mismo puede decirse de Familiares. Sobre ese dolor, así como enfrentaron en su momento a la dictadura –cuando pocos lo hacían– y mantuvieron en alto sus reclamos durante tantos años –cuando pocos lo hicieron– ellos decidieron que el mejor homenaje a sus seres queridos era transformar ese lugar de muerte en un lugar de vida. Nadie con un poco de vergüenza, ni siquiera ex detenidos desaparecidos, puede acusarlas de “banalizar” los derechos humanos y asociarse con esa acusación a campañas de difamación de las organizaciones de derechos humanos con las que la sociedad en su conjunto y esta incipiente democracia están en deuda.
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 El Comando Megafón siente que estos que organizaron la movida siguen tomándonos  por giles. Y si todavía es necesario discutir qué hacer con la Esma porque parece que hay quienes no están de acuerdo con lo que se está haciendo, discutamos. Pero que la diferencia de opinión no los lleve a hacerle el juego a la peor calaña y dejarse entrevistar por el soyapa de Lanata, que se dio el lujo de decir que lo de los desaparecidos lo tenia podrido. Parece que algunas compañeras y compañeros no pueden distinguir amigos de enemigos.
Chau muchachos, mejor me callo...

Fuente: Página 12
Autor: Luis Bruchtein



miércoles, 18 de julio de 2012

TRABAJOS "ESPECIALES" DE UN DIRIGENTE SINDICAL MUY ESPECIAL


De izquierda a derecha: Gral. de Brigada ACDEL VILAS, Gral. de Brigada ANTONIO BUSSI y 
Gral. de Brigada LUCIANO MENÉNDEZ. ¡Qué delantera, muchachos!


Qué tal muchachos! ¡Cuántas novedades desde que el Comando Megafón no está frecuentando el barrio!

No les voy a contar los detalles de mi espiante para no darles la lata, pero los cumpas saben que el Comando Megafón anda siempre de caminante territorial.

Pero como la mula siempre vuelve al bebedero, en estos días en que la columna vertebral del Movimiento anda con problemas de escoliosis en algunos casos y en otros de deformación debido a las malas posturas, el Comando Megafón sintió la necesidad de conversar con sus cumpas.

La verdad es que observa que esa columna vertebral está hecha pelota y no sabe si tiene remedio, porque de dos no puede hacer ni uno. Como es natural hay todo tipo de problemas y ambiciones de todos los colores. Esto no sería nada, estamos acostumbrados a estas movidas. El problema son los que no tienen remedio pero ponen cara de nada y se hacen los giles. Ustedes saben...para qué hacer nombres.

Caminando y tratando de encontrar respuestas apareció un cumpa muy gomía que le batió una al Comando Megafón que le confirmó todas las versiones que escuchó pero que se resistía aceptar como verdaderas, a pesar de tener una prueba contundente que ya les va a mostrar. La historia que le contó el gomía es así, presten atención:


Corrían los tiempos en que los militares de la dictadura cívico-militar no solo se creían que eran los dueños de la patria, sino que ellos mismos “eran la patria”. La represión ya había hecho la mayor parte de su cosecha macabra: decenas de miles de cumpas exilados habían abandonado el país para salvar la vida y su libertad. Las cárceles estaban repletas de presos políticos y militantes sindicales; todos los días se cavaban nuevas tumbas para enterrar a los luchadores que caían en  enfrentamientos fraguados, y las abuelas y las madres ya hacía más de un año que estaban dando vueltas a la Plaza buscando a sus hijos, hijas y nietos apropiados, a miles de desaparecidos, la mayor parte de los cuales eran trabajadores.

Había en esa época un general al que tal vez se le pueda aplicar con justicia el título de “pionero del exterminio”. A él se le había encargado, todavía en tiempos del gobierno de Isabel, la dirección del “Operativo Independencia” en la provincia de Tucumán. Esta operación  militar estaba destinada a eliminar todos los “elementos subversivos” de la región, entre los que se incluían no solo los guerrilleros que estaban en el monte, sino, y principalmente, todos los militantes, allegados y simpatizantes de ese movimiento y todos los que se atrevieran a expresarse en contra de los atropellos.

Demás está decir que la mayor parte de esos “objetivos militares” eran trabajadores: cañeros de la zafra, obreros de los ingenios, empleados de todos los gremios y también los obreros ferroviarios de los talleres de Tafí del Valle y de toda la provincia. El general que condujo ese exterminio se llamaba Acdel Vilas.

Su metodología principal no consistía en subir al monte a combatir cuerpo a cuerpo a la guerrilla sino en secuestrar, torturar y asesinar a todos los que pudieran ser su apoyo en las ciudades y también a los que, sin serlo, representaban una amenaza para el estilo de vida “occidental y cristiano” que decían defender esos militares. Para realizar esa tarea era indispensable contar con un eficiente aparato de inteligencia, y el general Vilas tenía su gente. El objetivo: imponer el terror en la población.

Su "gente" eran los encargados de infiltrarse entre los trabajadores, identificar a los posibles opositores y denunciarlos para que después las fuerzas represivas procedieran a detenerlos y, en la mayoría de los casos, hacerlos desaparecer. Toda esa actividad era acompañada por la prensa a través de periodistas que participaban de los operativos, entre ellos el conocido "pelado" de TN, en esa época con pelo, se lo puede ver en la foto debajo de la que muestra el bombardeo a una vivienda. La participación de los civiles está demostrada:
Civil de pelo largo: Joaquín Morales Solá
Sustituido por otro genocida, más cínico que él, como lo fue el general Antonio Domingo Bussi, el general Vilas buscó otras ocupaciones para sus “muchachos”.

En ese momento la mayoría de los sindicatos estaban intervenidos y algunos dirigentes sobrevivían formalmente al mando de sus organizaciones, pero estrictamente controlados. Uno de los dirigentes que sobrevivió a la “limpieza” efectuada por los militares fue el Secretario General de la UOCRA, Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina, Alejo Farías. Pero tal era el grado de vaciamiento que había sufrido el movimiento obrero que Farías no disponía en su gremio del personal mínimo como para realizar las tareas administrativas que le permitieran funcionar. Esa fue la inquietud que le planteo en un momento al oficial encargado de controlarlo, quien le prometió que pronto le daría una respuesta.

Gerardo Martínez




Días después, el militar lo convocó a Farías a su despacho y le anunció que ya le habían designado a un empleado para cumplir esas funciones. “Pero este hombre además va a hacer otro trabajo”, le dijo, “Y no se olvide que este hombre viene recomendado por el general Vilas; viene de hacer el mismo trabajo para él en el sindicato de ferroviarios”. Ese hombre que hacía los trabajos especiales para Acdel Vilas era Gerardo Martínez, cuyo nombre y  número de documento figuran en la nómina de los agentes de inteligencia del proceso. Así fue como ingresó al sindicato de la construcción quien hoy es su secretario general a nivel nacional. Hasta ahora no se sabía bien que tareas había cumplido, pero la información aportada hace unos años por Alejo Farías a un confidente sirve para tener una pista.


Entre los ferroviarios, al parecer, Gerardo Martínez hizo un “muy buen trabajo” para el general Vilas, por son ciento once los obreros del riel que figuran entre los miles de desaparecidos del movimiento obrero. Queda ahora por averiguar trabajadores de la construcción fueron detenidos y cuantos aún continúan desaparecidos por los “trabajos especiales” que hacía para el general Vilas.


Muchachos, estamos perdidos si sujetos como ese siguen trepando haciéndose el boludo. No estamos bien, los Gordos son neoliberales cómplices de la destrucción del estado, otro mandó a votar a Mugricio Macri, el amigo del Padrino de Lomas es mejor perderlo que encontrarlo,  otros no respetan las enseñanzas del General sobre la conducción y para peor andan de amigos con el Momo, traidor si los hay.  El pescado del que me contó el gomía trabajó de buchón para los genocidas apuntando a los compañeros, a este tipo hay que rajarlo rápido, tuvo mucha amnistía hasta ahora y los compañeros parece que sufren de amnesia. Pero como nos enseñó el General la única verdad es la realidad...

El Comando Megafón espera que los muchachos, los mejores, los honestos, los que no se acomodan para el lado que calienta el sol, arreglen los tantos, porque con una CGT dividida estamos sonados. Chau muchachos, ¡Viva Perón Carajo!
SOBRE LA SANGRE DE LOS TRAIDORES CONSTRUIREMOS 
LA PATRIA DE LOS HUMILDES





 


viernes, 22 de abril de 2011

VICTOR MARTINEZ VOLVIÓ PERO.....ESTAMOS EN PROBLEMAS


 Víctor Martinez regresó. Pasó horas inciertas como todos los que se involucraron con la horrible noticia de su secuestro como el Comando Megafon.

Si ésto sucedió nuevamente es porque algo está muy mal. La impunidad de los genocidas está en pie a pesar de todos los esfuerzos echos. ¿No será hora de pensar que esos esfuerzos no van en una dirección correcta? Al Comando Megafon le parece que este es el problema al que hay dedicarse a resolver, porque si no, ¿hasta cuándo pagarán los inocentes?

El  Comando Megafon encontró un comentario en el posteo donde denunciaba la desaparición de Víctor que le parece importante compartir, las negritas son del Comando Megafón:


"Acabamos de finalizar una marcha en Rosario, desde Tribunales Federales hasta el Arzobispado: el Espacio Juicio y Castigo, organizaciones políticas, gremiales, universitarias, sociales y mañana estaremos en la ronda de las Madres.
Hay que salir a la calle, exigir al Poder Judicial que todos los genocidas estén en la cárcel. Es la mejor protección de los testigos y querellantes y también de las cabezas visibles de los organismos de DD.HH. No puede ser que los genocidas, que se encuentran acusados,en pleno proceso de los juicios estén caminando por las calles como sucede en nuestra ciudad."

El Comando dice que no sólo los genocidas sino también sus secuaces: los jueces que les hacen el juego como es el caso de Villafuerte Ruzo.
“Me empujaron y me metieron en una combi. Había dos tipos adelante y uno atrás, que fue el que me empujó y me tiró adentro”, relata Víctor Oscar Martínez.

A pocas horas de ser liberado en la madrugada de ayer en el barrio de Liniers, el testigo del asesinato del obispo Carlos Ponce de León durante la dictadura denuncia que el lunes pasado fue secuestrado cerca de su casa y que aunque las versiones que dan vueltas “son muchas”, la realidad “es una sola”.

El testigo mueve la mano, dando a entender que el vehículo adonde lo metieron tenía una puerta corrediza. Le pusieron un cuello de lana sobre los ojos. “Me hicieron masticar grandes cantidades de medicina, el médico me dijo que se trataba de Alplax y Valium”, afirma. El viaje fue en completo silencio. Si bien no pudo calcular cuánto demoró, le pareció “muy largo” y que, en un momento, el coche ingresó a un camino de tierra. “Me deben haber llevado a una casa de campo”, arriesga. Al llegar lo encerraron en una habitación donde había un colchón y una frazada. En la casa había pocos muebles.
Aunque no puede describirlos físicamente, dice que los hombres eran mayores, como de 50 años, con “un lenguaje elaborado”, tranquilos, respetuosos. “Me trataban de usted.” En su cautiverio habló con una sola persona que le advirtió: “Le voy a dar seis consejos en tres días, después de esto usted se muere”. El primero fue que no podía ir contra el juez Carlos Villafuerte Ruzo, que se encargarían de “pasar a vía muerta” su querella por persecución religiosa.

Martínez mantiene un enfrentamiento con el juez en la causa por el asesinato del obispo Ponce de León, ocurrido en 1977, en un accidente simulado. Villafuerte Ruzo lo acusó de falso testimonio y Martínez le inició una querella.

Los captores, sigue Martínez, le dijeron que su abogada era “una estúpida” a la que “iban a llevar a la quiebra vía multas”. Volvieron a suministrarle pastillas, no le dieron de comer y le dejaron una gaseosa. El hombre que le hablaba le pidió la billetera. “Vio la foto de mi hijo y me dice: ‘¡Qué pena! Por estar en contra de un juez y traicionar a la Iglesia le puede costar la vida a su familia’”. Y le sugirió que hiciera “algo inteligente” y que “se fuera del país”.
 VICTOR OSCAR MARTINEZ, hoy

Más tarde escuchó que uno de sus captores le decía a otro: “El país ya está enterado, lo están buscando por todos lados. Es fácil chuparlo, pero cuando te cierran el círculo es muy difícil desprenderte, larguémoslo ahora”, fue la conversación. Entonces le hicieron tomar un montón de pastillas y lo dejaron cerca de la General Paz. Martínez no puede precisar a qué hora lo dejaron en Liniers, donde encontró a un hombre “muy amable”, al que le contó que había sido secuestrado. Esa persona le ofreció el teléfono celular para avisar a su familia.

Al dejarlo en Liniers, los captores le advirtieron que si no quería perjudicar a su familia se tomara un taxi hasta Acoyte y Rivadavia. “Ahí sí buscá a la policía y hacé lo que se te cante”, fue el mensaje. En Caballito, Martínez recordó que había una comisaría sobre Díaz Vélez. Hizo la denuncia en la comisaría 11ª, declaró hasta las 5 de la mañana. “Por lo que sé todo el Gobierno actuó rápidamente”, asegura. El testigo de la causa Ponce de León señala al juez Villafuerte Ruzo como el responsable de su secuestro, que “tiene un grupo de tareas” y es parte de “un conflicto mayor que debe resolver a futuro. Estoy seguro de que él puede dar información sobre las imprecisiones en mi relato, como la localización y los horarios” del secuestro, concluye.

Por su parte, Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, se refirió a la desaparición de Martínez y pidió hacerles llegar sus palabras de aliento a todas las personas que están dando su testimonio en los crímenes de lesa humanidad que se llevan adelante en todo el país. “Quiero decirles a todo ellos que el Estado tiene forma de protegerlos, que estamos en un momento de la historia de nuestro país donde quieren imponernos el miedo y desestabilizar a la democracia.” Por último, recordó el atentado que sufrió ella, en 2002, y el intento de secuestro a Sonia Torres, abuela de la filial Córdoba, a quien le gatillaron en la cabeza. “Se trata de las mafias mercenarias”, advirtió.

Chau Cumpas, con la frase "que no se repita" no la arreglamos, hay que modificar lo que se está haciendo mal, y no es la protección de testigos, es mucho más profundo y se ha dicho en muchas oportunidades. ¡Viva Perón carajo!